Depósitos dobles


Se trata de depósitos en los que la inversión se divide en dos partes o tramos: un depósito a plazo fijo, de pocos meses, con un interés fijo elevado y en el que se ofrece “liquidez inmediata”; y un producto financiero de larga duración de rentabilidad variable. Por supuesto, para poder obtener la rentabilidad del primer depósito, es necesario contratar (y mantener) el segundo, cuya inversión debe ser igual o superior.

Se trata de un producto que debe ser estudiado de forma muy cautelosa antes de suscribirlo. En el estudio, sigue los siguientes consejos:

  • No te dejes llevar por la atractiva rentabilidad del depósito a plazo fijo. El producto que debes estudiar y valorar en detalle es el otro, puesto que es a largo plazo y menos seguro.
  • No contrates nada si no entiendes la estructura y funcionamiento del producto. Pide asesoramiento sobre los riesgos a la entidad financiera.
  • Estudia las circunstancias que pueden influir en la rentabilidad del producto central de la inversión. Podrías llevarte alguna sorpresa.
  • Investiga las comisiones de cancelación anticipada del depósito a largo plazo.
  • El depósito a plazo fijo ofrece unos intereses muy altos, pero al ser a corto plazo, en cantidades no muy elevadas la rentabilidad es irrisoria. La T.A.E. prometida, además, es solo suponiendo que el dinero se reinvierte al mismo tipo de interés durante todo el año, y no siempre es así.
  • La alta liquidez del primer producto deriva de su alta rentabilidad, y sirve tan solo como reclamo para captar al cliente que tendrá que suscribir el depósito a largo plazo, que es el que en realidad interesa a la entidad.
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